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Ante el imparable ascenso de la implantación del SAAS o Software As A Service, el mundo artístico tiene su propia respuesta: DAAD, o Design As A Debt.

 

Determinadas compañías de software, algunas muy conocidas por sus programas cuasi monopolistas, dentro del mundo del diseño y la publicidad, hace años que decidieron reinventar la gallina de los huevos de oro. Así, el Software As A Service o SAAS, nació al alumbrar tan feliz idea.

Durante años, una agencia de publicidad; editorial; estudio de diseño o creativo freelance, -compraban- sus programas de edición, retoque fotográfico o maquetación. Los compraban hasta que alguien tuvo la genialidad de transformar una venta puntual de producto informático mediante un pago único para usarlo durante años en, -un alquiler de por vida-. Y es que el modelo SAAS no extingue el pago en el acto de compra. Lo perpetúa hasta el infinito.

Dejando de lado las consideraciones éticas o morales ya tratadas en anteriores artículos míos, me enfocaré en la respuesta de los profesionales, las consecuencias del modelo SAAS y su reacción en cadena.

En primer lugar, numerosos profesionales no ven con buenos ojos el modelo SAAS. De hecho, se ha producido una ruptura en tendencias de uso. Muchos artistas, fotógrafos o diseñadores de pequeñas y medianas empresas a las que les cuesta afrontar el gasto mensual de alquileres SAAS, están utilizando software de diseño de compañías alternativas.

Cabe resaltar el auge de compañías desarrolladoras de software de diseño, las cuales han visto crecer su facturación ante la avalancha de usuarios descontentos con el modelo SAAS.

Ahora, una consideración acerca de la justificación del modelo SAAS. Con frecuencia los modelos de desarrollo software esgrimen la necesidad de la depuración constante de sus productos, lo cual les aboca a mantener una plantilla permanente dedicada a revisar y mejorar el mismo.

 

¿¿De verdad??

Los que llevamos años usando ordenadores y sus correspondientes programas, sabemos perfectamente que la mayoría de las actualizaciones constantes de sistemas operativos y programas, aportan mejoras MÍNIMAS. Vamos, que la decisión de una compañía para actualizar permanentemente sus programas, es eso: una justificación de política de alquiler perpetuo para fidelizar al usuario en régimen de “esclavitud tecnológica”.

Por ello, afirmo sin el menor atisbo de duda, que, el mundo del diseño; la música; el arte; la fotografía; la administración de empresas; los periódicos y revistas, etcétera, funcionarían perfectamente sin actualizaciones constantes de sus programas informáticos.

Lo que el mundo necesita son actualizaciones SENSATAS que reporten un nivel de MEJORA INNOVADOR. No somos los usuarios los que debemos mantener una plantilla innecesaria en empresas software. Son las empresas software las que deben ajustar sus plantillas a las necesidades REALES del mercado y de los usuarios.

El modelo actual es despilfarrador desde un punto de vista de ecología digital, tema capital tratado en anteriores artículos. Las constantes actualizaciones de software, enseguida dejan fuera de juego al hardware. De esta guisa, ordenadores que funcionan perfectamente, deben ser reemplazados por otros más modernos para seguir haciendo CASI lo mismo. Los vertederos crecen al ritmo de esta ¿moda?, ¿política?, nefasta que degrada nuestro planeta.

Actualizar constantemente, además de absurdo, caro y contaminante, es una molestia permanente para la mayoría de usuarios.

 

DAAD: Design As A Debt

Del punto anterior, se extrae la siguiente reflexión: si una empresa o desarrollador de software establece que el uso de su producto debe hacerse sobre la base de un servicio de alquiler eterno, ¿por qué otros profesionales no deberían hacer lo mismo?

El diseño es un bien que proporciona múltiples beneficios a las compañías que lo utilizan a través del BRANDING, WEB, PUBLICIDAD, COMUNICACIÓN, etc.
¿Por qué un diseñador debe conformarse con cobrar un único pago por elaborar las señas de identidad de una compañía cuando ésta las va a usar durante años para obtener pingües beneficios?
¿Por qué un fotógrafo no va a poder reclamar derechos de uso cada vez que alguien vea su foto y disfrute de ella?
¿Por qué un arquitecto debe cobrar un único pago en el proyecto de un edificio, en lugar de una cuota por usar dicho edificio mientras se mantenga en pie?
¿Por qué una agencia de publicidad debe cobrar a una empresa el diseño de su presencia web, en lugar o además, de una factura mensual en función del número de visitas o de las ventas que consigue gracias a unas cuidadas UI´s o UX´s?
¿Acaso un músico no cobra (o debería hacerlo) cada vez que alguien compra o escucha su música?
Podría seguir.

El buen diseño instala una deuda perpetua con las compañías que se sirven del mismo: Design As A Debt o DAAD.
Con esta premisa como punto de partida, ninguna empresa en la actualidad paga lo suficiente por un trabajo de diseño que va a darle visibilidad infinita en el tiempo; y/o va a hacer que sus ventas suban como la espuma; y/o va a permitirle ganar notoriedad; y/o va a conseguir que sea percibida de forma positiva y atractiva por sus stakeholders; y/o va a posibilitar que sus productos sean percibidos como deseables. Un largo etcétera con el que cualquier responsable de marketing estará de acuerdo.

 

Reacción en cadena

Los mercados establecen unas reglas de juego a las que nos debemos adaptar. ¿Eres un diseñador gráfico freelance o un estudio pequeño, o una pequeña agencia que no puede hacer frente al modelo SAAS? Piensa en el futuro. Tu estrella está a punto de cambiar.
Ten presente, en tu próximo presupuesto, el modelo DAAD. La deuda de tu cliente no termina cuando le hagas entrega de tu próxima creación. Termina cuando el último de sus usuarios deje de servirse de tu trabajo dentro de muchos años.

Es posible que al principio te cueste persuadir a tus clientes de que ese modelo es mejor para ellos. Al modelo SAAS, al principio, le ocurrió lo mismo.
Por ello, es vital que te enfoques a un proceso de mejora continua o KAIZEN. No se trata sólo de establecer una mensualidad por tus servicios sin más. Es primordial que los clientes obtengan un beneficio a cambio. El qué, depende de tus habilidades, capacidad de servicio e imaginación. El futuro es tuyo.

Lo mejor de todo es que la cosa no acaba aquí. Deseo terminar enviando un mensaje de esperanza a otros sectores. ¿Eres marketero? Entonces te recomiendo el empleo del modelo MAAM o Marketing As A Mortgage.
¿Te dedicas a la comunicación en alguna de sus facetas? Para ti se ha hecho CAAC, o Communication As A Chain. Virtual cadena que ata a tus clientes de por vida.

Si he conseguido despertar tu interés y no ves reflejado el sector de actividad de tu empresa en ninguno de los anteriores supuestos, ponte en contacto conmigo. Tras firmar un contrato CAAC o Creativity As A Commitment, te ofreceré una solución brillante hasta el infinito y más allá.

 

Artículo publicado el 16-11-2021 en

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