Una reciente consulta de un alumno, me ha llevado a reflexionar sobre una de las lacras de los últimos años que se ciernen sobre la publicidad, la fotografía y otras profesiones más o menos creativas, y me ha hecho recordar un curioso anuncio publicado por un fotógrafo en Atlanta Craigslist en 2011.

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Fotógrafo busca personas que hagan su trabajo sin cobrar
(Atlanta)

Soy un fotógrafo y ya que la gente siempre está buscando fotos gratis, asumo que ellos deben hacer su trabajo, o dar sus servicios, gratis.
Deseo contratar todo tipo de personas que hagan toda clase de trabajos para mí, teniendo claro que no voy a pagar nada.
Piensa que obtendrás más experiencia, y te doy mi palabra que trataré de que la gente se entere del maravilloso trabajo que desempeñas. Esta oportunidad te generará un montón de trabajo sin cobrar, pero todo el mundo te amará. Así que si ofreces algún trabajo o servicio gratis, por favor házmelo saber, porque seguro que tengo trabajo para ti y te contrataré en un segundo.
Indícame por email con libertad el servicio que puedas ofrecerme, cuándo puedes empezar, y por favor incluye referencias.


 

 

¿Qué se puede añadir?
Para empezar citaré lo que en una ocasión le escuché a una persona: “…las ideas son gratis…”.
Si las ideas fuesen gratis, la vida sería gratis puesto que los productos y servicios se articulan en torno a ideas. Todo nace siempre de una primera idea.
Henry Ford tuvo la idea de producir vehículos en cadena, lo cual no ha hecho que los automóviles sean gratis.
Thomas Alva Edison tuvo la idea de hacer pasar electricidad por una resistencia en el interior de una ampolla de cristal, y esa idea, tampoco ha hecho que las bombillas sean gratis.
Ejemplos de perogrullo sí, pero que nos permiten reflexionar sobre el auténtico valor de las ideas.
A pesar de ello, las continuas ofertas de trabajo “para adquirir experiencia” por una mísera o inexistente retribución; las cañas con zanahoria en el extremo: “este trabajo no lo cobras, pero puede abrirte muchas puertas”; o este más retorcido, “es un concurso, si lo ganamos cobras, si no, no”, nos dan idea de hasta dónde están dispuestos a ser creativos algunos con tal de no pagar, en otras palabras… ser más ricos a tu costa.

¿Dónde está el problema entonces?
El problema está en aceptar. Nunca se debe aceptar algo así.
No caigas en la trampa de pensar que si tú no aceptas otro lo hará. Afirmo con rotundidad que si aceptas, te arrepentirás. Hay maneras de romper ese círculo vicioso, sobre todo cuando estás empezando, pero lo dejo para otro post.
Hay personas que se creen más inteligentes que tú, aunque no lo sean y generalmente no lo son, que contemplan cualquier situación que pasa por delante suyo como una oportunidad para enriquecerse. Ese es su motto, su lema, su objetivo en la vida. No pagar, o pagar poco, cuando alguien en posición débil, se planta delante de ellos. Es un chollo que aprovechan.
Una persona débil puede ser un joven con poca experiencia al que ven como un limón para exprimir todo su jugo y luego tirarlo, coger otro y volver a empezar (pobres becarios…), o alguien con mucha experiencia que atraviesa una mala racha y el amigo de un amigo, le ofrece un “trabajo”.
Conozco 2 casos en los que los “ayudadores” se frotaban las manos ante las cualidades de un conocido, al que le ofrecieron trabajos 100% acordes con su capacidad y competencias, a cambio del 10% del valor de la remuneración correspondiente. Sí, has leído bien.
El agravante aquí es que si el “ayudado” se lo hubiese tomado a mal, habría quedado como ingrato a los ojos de su amigo…
En un caso no aceptó y en el otro rehusó al poco tiempo.
Trabajar es un derecho, y como tal merece un salario acorde con los beneficios que se obtendrán del mismo.
La próxima vez que te ofrezcan un trabajo sin remunerar, di no.
No se me ocurre forma mejor, para terminar con esta infamia.

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